Aurita y la sencillez de leer por amor

Memorias de Aura López, la escritora que dejó una marca en lectores, radioescuchas y amigos de la cultura
 
Auralopez Fotograma del documental Aura, dirigido por César Augusto Montoya
 
Por Laura Montoya Carvajal
 
En el recuerdo de muchas personas quedaron la voz, los consejos, la agudeza y la amabilidad de Aura López, por muchos años la encargada de la Librería Aguirre, columnista, escritora, realizadora de radio y amiga muy cercana de Alberto Aguirre, abogado, editor, columnista y crítico de cine, y fallecida la semana pasada en Girardota a los 83 años.

“Yo he dicho que donde quiera que estén, están conversando, como siempre hacían. Ella conservó hasta el final de sus días esa amistad, a pesar de la ausencia de Alberto. Hasta el final, antes de que el Alzheimer le dañara la memoria, ella estaba pendiente y decía “esto se lo contaría a Alberto”, explica César Augusto Montoya, que además de ser uno de los lectores que acudía a buscar recomendaciones de Aurita, como todos le decían y como aún la recuerdan, dirigió en 2014 un documental sobre ella.

“Ella era una librera que no solo estaba interesada en vender sino en recomendar buenos libros. Era una mujer muy valiosa, porque era escritora y además tenía una voz privilegiada y un don”, dice Montoya, y recuerda que una vez lo regañó por criticar a Fernando Vallejo, porque para ella “un escritor podía escribir de lo que quisiera”, y que también hablaban mucho sobre cine. Montoya es periodista, cineclubista, crítico de cine, realizador audiovisual y profesor en la Universidad de Medellín .

 
 

Gustavo Restrepo, director de la Corporación Otraparte, explica que Aura fue una de las primeras en ir a la Casa Museo a hacer una de sus lecturas. “Es una mujer que admiro desde hace más de 15 años. Ella para nosotros ha sido un ejemplo. Admiramos mucho su pensamiento crítico y el fomento de la lectura: esas dos cosas describen de alguna forma también a Fernando González. De Aurita, rescato el respeto por la persona, el trato amable, la ternura, la bondad y la inteligencia”, dice.

Ambos reconocen en ella su sencillez. “Era una mujer sin ampulosidades, que se la llevaba bien con el indigente, con el niño, la señora o el señor importante: para ella no había categoría social ni cultural”, rememora Montoya. Agrega que “Aurita era una mujer en apariencia muy frágil, que andaba de bastón, que cojeaba, pero era muy firme, muy fuerte”.

Pilar Velilla, actual gerente del Centro y quien fue directora del Museo de Antioquia y del Jardín Botánico cuando Aura trabajó allí, recuerda que “Aurita estaba muy ligada a los medios: muy joven trabajó en radio y fue compañera de todas esas grandes voces de Medellín, y fue columnista durante muchos años (…) El el Museo teníamos el programa, hablábamos temas relacionados con las artes. El programa se llamaba Por puro gusto. También tuvimos uno en el Jardín que se llamaba A cielo abierto. Aurita era una mujer muy ilustrada y siempre tenía algo para decir. Era un ser absolutamente joven, libre para todo”.

Pilar también apunta que Aura era muy crítica con el sistema educativo, por lo que al llegar al museo se encargó del departamento de “deseducación”, recibiendo a los niños de los colegios. “Ella creía que el dato no era tan importante como la experiencia”.

Aura López trabajó en la emisora de la Cámara de Comercio, el Jardín Botánico, el Museo de Antioquia, entre otras, y publicó los libros Historias, La Escuela y la vida, Mujer y tiempo, y El Peñol, crónica de un despojo.