A mis lectores

Hoy he decidido asumir una serie de responsabilidades de carácter político que me obligan a dejar a un lado este importante espacio

/ Juan Carlos Vélez Uribe

Desde hace ocho años, de manera continua, he venido escribiendo en Vivir en El Poblado por invitación que en su momento me hiciera Julio Posada (q.e.p.d.), quien en aquella época fungía como director. Lo había conocido prácticamente desde los inicios del periódico, recién resulté elegido a la primera Junta Administradora Local de El Poblado, por allá en el año 1990.

Recuerdo que Julio no solo conocía muy bien los avatares del día a día de la comuna de El Poblado, sino que entendía perfectamente qué era lo que le interesaba y le preocupaba al lector. Una vez me sugirió que escribiera sobre la problemática de la contaminación que le estaba causando el diésel a la ciudad, y la verdad es que después de una obligada investigación –pues ese tema no lo dominaba– la columna que escribí sobre el asunto fue uno de mis artículos  más leídos.

En mi columna he tratado en varias ocasiones sobre problemas puntuales de El Poblado, otras veces he escrito artículos relacionados con mi ciudad y me atreví también en mi calidad de senador –hasta el año pasado– a tratar asuntos que se estaban discutiendo en el Congreso o que de alguna manera eran de interés nacional. Fueron varias columnas que recogieron no solo mi manera de interpretar las realidades de un sector tan representativo de Medellín como lo es El Poblado, sino temas que han sido de amplia discusión en la ciudad y mi visión sobre la situación política de la Nación.

Hoy he decidido asumir una serie de responsabilidades de carácter político que me obligan a dejar a un lado este importante espacio que muy gentilmente en un primer momento me ofreció Julio, y que luego de su triste partida me han conservado Manuel y María Eugenia. Espero que una vez concluyamos nuestro compromiso con la ciudadanía –como aspiramos, al poder contar con el respaldo suficiente para hacer de nuestra Medellín una ciudad segura, educada, amable y competitiva– retornemos nuevamente a este importante periódico. Ojalá en un futuro no muy lejano pueda volver a contar con un espacio en este medio para seguir expresando mi visión y opinión sobre los temas que surgen en el acontecer de este sector de la ciudad y de Medellín, al que tanto debo.

A María Eugenia, al consejo de redacción, a los periodistas, a la familia Posada y a los demás miembros de esta bella comunidad que hoy conforma a Vivir en El Poblado no me resta sino darles mis más sinceros agradecimientos por el espacio que me brindaron por ocho años, en el cual siempre pude expresarme con absoluta libertad.
opinion@vivirenelpoblado