921 personas sorprendidas conduciendo embriagadas

“El borracho está convencido / de que a él el alcohol no le afecta los sentidos/ que por el contrario sus reflejos son / muchos más claros y tiene más control”.
Así se escucha una de las estrofas de la memorable canción Decisiones, del cantautor panameño Rubén Blades, quien más adelante explica el desenlace mostrando que aquel ebrio personaje pisó el acelerador de su vehículo cuando la luz del semáforo estaba aún en amarillo y no pudo esquivar un camión que lo mandó a la eternidad, tal vez sin alcanzar siquiera a persignarse.
La canción tristemente concuerda con muchos de los accidentes que se presentan en la ciudad y el país por cuenta de intentar maniobrar el volante con tragos en la cabeza; decisiones que ocasionan en Colombia 5.000 muertes y dejan a 20.000 personas heridas al año.
“Estar borracho merma el 80 por ciento de la atención al volante, y cuando se va en la vía y de repente aparece un nuevo escollo a superar, el cerebro activa una señal que debería aparecer entre 50 y 70 milisegundos. Debido a la ingesta de alcohol, esta señal solo se activará a los 500 milisegundos”, es la advertencia de David Pineda Salazar, profesor de neurología y coordinador del grupo Neuropsicología y Conducta de la Universidad de Antioquia. El científico plantea que aún una labor tan sencilla como ir al baño puede traer grandes dificultades para quien ha ingerido licor, e incluso “se ven problemas para que las personas puedan siquiera sentarse en sus camas o en otros sitios, actividades que se supone se realizan con mucha facilidad”, dice.
El campo de visión, que normalmente es de 170 grados, también se ve reducido de acuerdo con las cantidades de bebida que se hayan consumido, y si se entiende que conducir cuenta con un apoyo de la vista de un 80 por ciento, se evidencia la actitud kamikaze de los conductores ebrios.

En Medellín
La Secretaría de Transportes y Tránsito reportó hasta el 24 de abril 921 conductores interceptados mientras conducían en estado de embriaguez (1.060 el año pasado hasta el mismo periodo), lo que representa el 11.24 % del total de 8.191 personas revisadas en los operativos. Los accidentes en los que estuvo presente el alcohol llegaron a 203.
Aunque las cifras han disminuido a pesar de un aumento del 24 % en las revisiones, sigue siendo poco alentador que las personas salgan con sus vehículos sin tener en cuenta el peligro al que se exponen ellos mismos y a los demás.
Todos los datos han sido utilizados para pedir una ley en el Congreso de la República que pretende endurecer las sanciones para los conductores en estado de embriaguez, con alternativas como convertir a los ebrios al volante en homicidas dolosos y no culposos cuando estén implicados en accidentes fatales.
Los defensores del aumento de estas sanciones sufrieron un duro revés el 6 de abril, al conocer que en plenaria del Senado se negó la iniciativa con 34 votos en contra y 25 a favor.
Quienes abogan por el endurecimiento de las penas siguen buscando una legislación más severa y por lo pronto las autoridades continúan con las campañas que invitan a entregar las llaves cuando se ingiera licor. Lamentablemente, y tal como le ocurrió al ebrio de la canción de Rubén Blades, las personas siguen tomando decisiones que tienen el poder de dañar su vida y la de los demás.

Trastorno de sueño al volante
Otra causa de desatención al volante es la apnea obstructiva del sueño, un fenómeno que paraliza la respiración y hace que la persona durante el día tenga mucha somnolencia y sea proclive a tener accidentes porque se duerme. Una investigación adelantada por los profesionales de neurociencias y la Universidad de Antioquia, mostró a muchos conductores de servicio público que tienen estos problemas y que hacen pequeñas siestas (involuntarias) entre las 11:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde mientras conducen. La persona está en un semáforo y se desconecta durante 10 y hasta 50 milisegundos, pero en ese instante (fracciones de segundo) la persona puede soltar los comandos del carro y chocarse. Esta situación aumenta 10 veces más el riesgo de tener accidentes cuando los niveles de unos neuroquímicos que son necesarios para tener el estado de alerta se bajan, es decir, al medio día o después de las 7:00 de la noche.